sábado, 7 de enero de 2012

Templanza y valor indiscutible de la heroína venezolana


Por Eumenes Fuguet Borregales, 06/08/2009

En cada espacio del tiempo histórico venezolano, iniciado con el descubrimiento de nuestra patria, en 1498, y en diferentes épocas, la mujer venezolana se ha caracterizado por su activa, abnegada y valerosa participación, coadyuvando con su solidaridad a lograr los nobles objetivos de la emancipación. En momentos de plena dificultad, numerosas paisanas brindaron guarda y cobija a los combatientes de luchas e ideas, que, por ser fieles a causas justas, eran perseguidos sin tregua; otras sirvieron de mensajeras, transitando sitios inhóspitos y vigilados por fuerzas enemigas; unas atendían a los heridos en pleno campo de batalla. Quienes conocían de manualidades, contribuían con la costura de ropas y uniformes, unas preparaban comida; quienes demostraban guáramo, tomaban un arma y peleaban en primera fila, hombro a hombro, con los soldados de la patria, regando con su sangre no perdida los caminos de la redención; muchas avanzaban como troperas en la retaguardia para realizar funciones logísticas. La historia y tradición recoge la información de tantas compatriotas de todas las clases sociales y de todas las regiones, quienes, como madres, esposas o amantes, dejaron honda huella de sacrificio y pasión por la libertad, con sentido de patria en sus ideales.

La Princesa Judibana. Primera heroína venezolana. Hija del cacique Manaure, vivía en Paraguaná, casada con el cacique Hurehurebo; ellos, defendiendo sus tierras, fueron atacados y heridos salvajemente por los conquistadores. Judibana perdió una pierna y ambos fueron trasladados en calidad de esclavos hasta la isla de Santo Domingo; la efectiva y bondadosa acción de Juan de Ampíes permitió la liberación y regreso al terruño de estos aborígenes, donde fueron bautizados y casados por la Iglesia con los nombres de Fernán y Juana; sería uno de los primeros matrimonios realizados en Venezuela.

Josefa Joaquina Sánchez. Esposa del protomártir José María España, a quien ayudó en su afán emancipador junto a Manuel Gual. Doña Josefa, conocida como "La Bordadora", confeccionó la bandera emancipadora de Gual y España. Al ser develado el movimiento, Josefa fue encarcelada durante ocho años, los cuales pasó con patriotismo y dignidad. Sus hijos, los cadetes José María y Prudencio, enarbolaron el 14 de julio de 1811 la bandera tricolor recién diseñada por el precursor Francisco Miranda, en la Plaza Mayor de Caracas, sitio donde fue ajusticiado su padre 11 años atrás.

María Isabel Gómez. Curazoleña, madre del general Manuel Piar. Trabajaba en La Guaira como comadrona; muy amiga de doña Josefa Joaquina, participó en el movimiento de Gual y España en 1799. Ella los alertó sobre la orden de detención; por tal motivo, fue encarcelada en La Guaira y desterrada hacia Curazao. Gual y España se alojaron en su casa de Curazao. Su hijo, el general en jefe Manuel Piar, fue el libertador de Guayana en 1817.

María del Carmen Ramírez de Briceño. Digna tachirense, vivía entre San Cristóbal y Cúcuta; su esposo tenía varias propiedades que fueron confiscadas. María es de las primeras en informar a los vecinos de ambas ciudades el movimiento del 19 de abril de 1810. En 1819 es hecha prisionera y enviada a Bailadores; el Libertador, al conocer la noticia, movilizó un batallón para rescatarla. Las casas de doña María sirvieron de alojamiento a Bolívar, y en Cúcuta sirvió de hospedaje donde murió en 1821 el distinguido doctor Juan Germán Roscio; en otra realizaron reuniones del soberano Congreso, reunido en esa ciudad fronteriza por órdenes del Libertador.

Batallón de Mujeres de San Carlos. El 25 de abril de 1812 lucharon las mujeres de todas las clases sociales de San Carlos utilizando palos, machetes, sables y algunas armas, al mando del comandante Miguel Carabaño, contra las huestes de Domingo Monteverde; los republicanos perdieron por la deserción de un escuadrón de caballería, cuando Monteverde se retiraba. El Libertador desde su cuartel general de Trujillo, el 22 de junio de 1813, exalta la valentía de estas mujeres heroicas de San Carlos, quienes lucharon con valor y sacrificio.

María Concepción Pereira. Valerosa representante de la estirpe caroreña, con entusiasmo y patriotismo motivó a los jóvenes a incorporarse a la Campaña Admirable del Libertador; la historia recoge con orgullo su famosa arenga: "Cuando la patria perece, vacilar es traicionarla".

Juana Ramírez, "La Avanzadora". Fiel representante de la mujer maturinesa, se destacó organizando grupos de mujeres que lucharon a las órdenes de Manuel Piar y de José Francisco Bermúdez durante los años 1813 y 1814. El cognomento de "Avanzadora" se lo gana por su decidido arrojo en avanzar siempre adelante; Juana combatía en la primera fila con un valor espartano increíble, el cual era ejemplo para los civiles y militares que defendían Maturín contra los desmanes de las fuerzas realistas. Una vez tomada la ciudad por los realistas, esta insigne mujer se moviliza a los montes con otras mujeres para realizar acciones guerrilleras, con el fin de combatir y desmoralizar a las fuerzas realistas.

"Batería de Mujeres". Grupo organizado en Maturín, en marzo de 1814, por mujeres de todas las clases sociales a las órdenes de Manuel Piar, para defender la ciudad contra las fuerzas del jefe realista Domingo Monteverde. Ese grupo femenino se caracterizó por su patriotismo y sacrificio en aras de la redención. Esta valerosa "Batería de Mujeres" se inmortalizó en el combate del Alto de los Godos en Maturín, el 25 de mayo de 1814.

Bárbara de La Torre. Trujillana incorporada a la lucha emancipadora en la región andina, cumplía funciones de mensajera y actividades de inteligencia, destacándose como excelente amazona. Al ser capturada y sentenciada a muerte en 1814, su padre prefirió, en actitud de valentía, el sacrificio de su vida para poder salvar la de su joven hija.

Leonor Guerra. Cumanesa de gran temple, quien se afilió con entusiasmo al movimiento revolucionario del 19 de Abril. En 1816 fue apresada por su activa participación como mensajera y conocedora de las personas comprometidas con la emancipación y sus movimientos; mientras la llevaban por las calles de Cumaná recibió 200 azotes, para que delatara a sus compañeros de lucha, pero esta heroína, sin inmutarse, contestaba: ¡Viva la patria, mueran los tiranos! Esta heroica mujer murió a los pocos días al negarse a recibir alimentos, entregando su preciosa vida por un ideal.

Eulalia Ramos de Chamberlain, mejor conocida como Eulalia Buroz. Valerosa joven, natural de Tacarigua de Mamporal, en 1813 se involucra en las actividades emancipadoras; es salvada de ser fusilada gracias a la llegada a Río Chico de fuerzas republicanas. En julio de 1814, desde Caracas sale en la Emigración a Oriente junto a 20 mil caraqueños que huían de Boves, donde de cada tres personas se salvaba uno. Eulalia desde Carúpano se traslada a Cartagena y de allí hacia Haití.

Regresa a Cumaná, donde se casa con el coronel inglés Carlos Chamberlain. El 7 de abril de 1817, a las órdenes del coronel Pedro María Freites, defienden heroicamente la Casa Fuerte de Barcelona; las fuerzas realistas, en mayor número, asaltan el Convento de San Francisco con una sed de venganza tal, que la estela fue de una masacre sin compasión, de tal manera que su esposo prefiere quitarse la vida antes que rendirse y Eulalia, con arrojo, toma esa arma y, al grito de ¡Viva la patria!, mata a un realista, motivando a los demás enemigos a mutilarla salvajemente.

María Josefa Palacios de Ribas. Noble caraqueña, esposa del impertérrito general en jefe José Félix Ribas y hermana de María de la Concepción Palacios, madre del Libertador, demostró serenidad y temple de mujer cuando supo la muerte de su esposo el 31 de enero de 1815, en Tucupido, y su cabeza freída en aceite, expuesta como escarmiento en jaula de hierro en La Puerta de Caracas. Ella se encerró en su casa con regio luto y la firme disposición de no salir jamás; a comienzos de 1821, cuando los españoles, a petición de Bolívar a Morillo, la autorizaban para que saliera, les contestó: "Saldré cuando sepa que los tiranos que han ofendido nuestra patria hayan sido expulsados". Como un hecho inédito en la Venezuela heroica, José, el hijo único, a los 3 años de edad fue ascendido a capitán vivo y efectivo de Infantería por Bolívar, en reconocimiento al triunfo de Ribas en la Batalla de La Victoria, el 12 de febrero de 1814.

Para leer más ==> Heroinas venezolanas


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