domingo, 22 de enero de 2012

Sembró vientos…


Por Veneconomia.com, 12/01/2012

…hoy recoge tempestades. De allí el desborde de la delincuencia en el país, las altas tasas de homicidios y secuestros que azota a los venezolanos, y que ha hecho que la inseguridad sea en la actualidad un problema prioritario a resolver.

Sin embargo, todo indica que las soluciones no llegarán con la “revolución” que preconiza Hugo Chávez. Esta percepción parte de varios detonantes:

Por la indiferencia con la que el mandatario trata este flagelo, del cual trató de sacudir su responsabilidad personal como gobernante la semana pasada, así como por la incompetencia declarada del ministro del Interior y Justicia, Tareck El Aissami, quien reconoció que no han podido ”romper ese piso duro de 48 muertos por cada 100 mil habitantes…”.

Además, como es de esperar de quienes nunca admiten sus errores, la negativa del Gobierno en reconocer que esta situación desbordada de violencia y delincuencia en Venezuela, es de su propia creación y que ha sido moldeada con: El discurso agresivo de Hugo Chávez y todo su tren de seguidores.

La promoción de violencia a través de grupos violentos afectos al Gobierno, armados desde entes oficiales y revestidos de impunidad por las instituciones de justicia. Uno de ellos el colectivo La Piedrita, usado para cercar y agredir a medios de comunicación y otros organismos vinculados con la oposición.

El fomento de “territorios liberados por la revolución”, convertidos en zonas vedadas a la oposición donde hacen vida grupos de ataque inmediato patrocinados por alcaldías oficialistas. Cabe recordar la Esquina Caliente, en el centro de Caracas al lado de la Plaza Bolívar.

La violación al derecho de protesta mediante el cerco y la represión de las fuerzas de seguridad del Estado contra todo manifestante disidente de las políticas del Gobierno.

La desarticulación de las policías regionales y municipales, con el propósito de centralizarlas en una Policía Nacional, aún en ciernes, que ha dejado desguarnecido a todo el territorio nacional.

Total ambigüedad, por no decir complacencia, por parte del Gobierno frente a la infiltración del narcotráfico en Venezuela.

La carencia de políticas de seguridad bien estructuradashttp://www.blogger.com/img/blank.gif y de programas de educación ciudadana.
Y, sobre todo, la destrucción de toda institucionalidad policial y de justicia, que propicia la impunidad.

No es de sorprender que con esta anomia en materia de seguridad por parte del Gobierno y con cifras como las que revela Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) (18.850 homicidios cometidos en toda Venezuela, durante 2011, es decir, un asesinato cada 30 minutos, en promedio, tres veces mayor a las de 1998), los venezolanos vivan en estado de terror, con miedo a salir a las calles a cualquier hora, cualquier día, en cualquier lugar del país.

Tomado de:
http://www.veneconomy.com/site/files/articulos/artEsp7135_5540.htm

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